Sobre la espiritualidad.

Continuamente escuchamos a la gente hablar de espiritualidad como si fuera sinónimo de algo que pertenece al ámbito religioso, ajeno a la civilización y a la modernidad, como algo que se relaciona con la divinidad y no con nuestro comportamiento diario.

Creo igualmente que la idea de la divinidad debe ser analizada de manera más concienzuda, menos dogmática, menos religiosa, entendida la religión como lo que realmente es, cono un sistema político y económico de control, y no como alguna forma de realización espiritual o de contacto con algún ser supra personal que va a descender a solucionar nuestros problemas mágicamente.

La espiritualidad más bien debemos entenderla como el estado emocional y de ánimo que tenemos, que cambia a cada momento, que no podemos racionalizar ni sistematizar, porque ello equivale a matarlo en su esencia, mecanizarlo y con ello inmovilizarlo. Pero también con la visión que tenemos de la vida y de la gente, la concepción que tenemos de las cosas condiciona y delimita la manera en que actuamos frente a ellas, lo que a su vez moldea nuestro entorno y a nosotros mismos. En la medida en que nos cultivemos tendremos una idea más completa del entorno y mayores alternativas de respuesta al mismo, lo que a su vez nos permite encajar y socializar.

Debemos encontrar la manera de amalgamar nuestros impulsos y de compatibilizarlos con el espacio y libertades de los demás. Entender que nuestras acciones tienen efectos que trascienden el ámbito material. La espiritualidad debe ser un ejercicio de conciencia, una actividad constante de adquisición de conciencia, sobre nosotros y sobre los demás, sobre las cosas que nos rodean y que se ven afectadas por nuestras acciones o por la falta de ellas.

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Sobre la burocracia.

Como la gente nos ve:

Si estás mal preparado y/o das un mal servicio: Mediocre, perdedor, corrupto, entraste por palancas, mantenido, parásito. Burócrata al fin y al cabo.

Si estás bien preparado: Yo no sé que haces ahí, te iría mejor en otro lado, tienes poca visión, desaprovechado, miedoso, tonto.

Sobre los desaparecidos en seco.

En EUA se habla de los desaparecidos en acción, en México somos un tanto mamones con los términos, aquí no desaparecen en acción, desaparecen en seco, desaparecen a secas, se desaparecen, los desaparecen, hoy están, mañana no. Hoy llenan un espacio, mañana no. Hoy llegan a dormir, mañana no… ni nunca. Esa persona nunca te hará reír de nuevo, ni dormirá contigo, ni comerá contigo de nuevo, ni festejará nada contigo, no volverás a escuchar su voz ni a ver su sombra.

Tenemos una terrible y por demás reprobable costumbre de acostumbrarnos, nos acostumbramos al IVA, al TUA, al ISR, nos acostumbranos al narco, al terror, al secuestro, al tráfico, al tránsito, a la contaminación, a la pobreza, a la carencia, a la discriminación, a la injusticia, a la ignorancia, a la desinformación y lo más seguro es que nos vamos a terminar acostumbrando a las desapariciones. Todo se nos hace normal al poco. Ya se nos hicieron normales los descabezados, los descuartizados, los demembrados, los colgados, loe secuestrados, todo es normal en México.

Nuestros antepasados sostenían la mentalidad de ignorar el dolor, de reírse del dolor, de asustar a la muerte… ¿lo harían el día de hoy?

No me gusta el término de desaparición forzada, parece dar a entender que la persona se veía en posición de oponer alguna resistencia, como algo que a las autoridades les costara mucho trabajo, ojalá fuera el caso porque entonces no existirían dichas desapariciones, considerando lo ligeritos que son para trabajar nuestros agentes.

Homero Simpson siempre habla del crimen perfecto, las desapariciones son el crimen perfecto. No hay tipo legal, no hay procedimiento que seguir, no hay criterios de la SCJN o TCC, no hay voluntad política ni la sociedad tiene idea del motivo por el que ocurren, ni mucho menos del destino de las víctimas.

Cuando una persona desaparece es cuando existe con mayor fuerza e intensidad que nunca, es cuando más es buscada, querida, solicitada, anhelada, valorada, extrañada y sentida. Es el acto de mayor crueldad, el resquebrajamiento de una familia, de una relación, de un lazo, de una unión. Es una herida abierta por siempre, que siempre sangra, que siempre duele. Es atacar por la espalda, es lastimar a quien no lastimó, es eliminar del mapa a quien no te estorba, es aruinar los sueños de otro a manos de quien no los tiene, pagar bien con mal, vida con muerte, libertad con una jaula.

Maldito Facebook.

Primero que nada, tengo que sacarlo aquí, en vista de que FB decidió inhabilitar mi cuenta, así que ahora andaré por acá.

De hecho hace años que venía pensando en volver a crear un blog, desde aquel primer experimento con The Mental Abyss en Blogger, hace ya unos 8 años. Pero no me gusta formar parte del redil de Google, me siento demasiado vigilado con ellos, además de que me interesa siempre mantener la idea de que la diversidad y la libertad en Internet son posibles, sobre todo a la vista de la constante limitación en el mundo real.

WordPress lo conocía pero por algún motivo no me sentía inclinado a usarlo, en fin que las ideas van cambiando con uno y vamos a empezar en este medio. Por ahora es todo.